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Menopausia y autismo: la intersección clínica que todavía no miramos lo suficiente
Mariela Novas · Publicado en LinkedIn el 25 de junio de 2026
De pronto dejé de funcionar, perdí la energía, como si un enchufe se desconectara. La pantalla quedó oscura. Pensé en la menopausia, pero no le ocurría lo mismo a otras conocidas y compañeras de trabajo, era algo más profundo. Burnout, trabajo, cansancio, hijos adolescentes. Pero después de leer libros y tomarme vacaciones, tampoco lo explicaba.Marina, 50 años
Moseley y Gamble-Turner (2026) describen un fenómeno de "doble impacto": dos procesos demandantes que, al superponerse, generan desafíos específicos que no aparecen al atravesar cada uno por separado. Una interacción que supera la suma de dos eventos separados.
Distintas investigaciones describen algo similar a lo que expresó Marina tan claramente:
- Intensificación de la sensibilidad sensorial
- Cambios cognitivos, particularmente en función ejecutiva y memoria
- Desregulación emocional más marcada (ansiedad, oscilaciones del estado de ánimo)
- Alteraciones del sueño
- Fallas en las estrategias de camuflaje.
Brady et al (2024) lo describen como "una tormenta perfecta", donde la sintomatología de la menopausia se vive en las mujeres autistas con una intensidad y textura diferente. Los síntomas de ansiedad, depresión y agotamiento emergen con centralidad. Y con ello se inicia un derrotero de intervenciones que no funcionan completamente o por el contrario acentúan los síntomas.
Tratamiento por depresión, distintas medicaciones que me dejaban aún más apagada y atontada, cambio, cóctel, nada me hacía sentir mejor. Toda la vida fui sonriente, amable, ya no me daba la energía para sonreír, me volví gruñona y explosiva. Había algo más... y seguí investigando, y el autismo comenzó a tener sentido.
Quienes trabajamos con Mujeres Autistas, y de diagnóstico tardío, sabemos que este derrotero es habitual. El diagnóstico llega cuando cae el enmascaramiento que sostuvo una sobreadaptación forzada durante muchos años. Craddock en 2024, describe que los cambios de la perimenopausia motivan la búsqueda del diagnóstico.
¿Por qué esto es clave en la práctica clínica?
- Reconocimiento y sospecha diagnóstica: Frente a cuadros de depresión o ansiedad asociadas a la perimenopausia o menopausia ampliar la escucha hacia historia previa de camuflaje, dificultades sensoriales y patrones de relación social que sugieran un perfil autista - recordando que el camuflaje en mujeres con doble o múltiple excepcionalidad puede resultar sumamente sofisticado. (Doble excepcionalidad: autismo y altas capacidades; múltiple excepcionalidad: autismo, TDAH - Atención divergente - y altas capacidades)
- Ajustar el formato de la consulta. Attwood y Garnett (2026) enfatizan la importancia de dar tiempo extra de procesamiento, usar un lenguaje concreto y evitar dar por sentado que la ausencia de signos visibles de angustia indica ausencia de malestar real.
- Considerar el entorno sensorial. La sobrecarga sensorial propia de la menopausia se suma a una sensibilidad sensorial de base ya elevada.
Una pregunta necesaria para los profesionales de salud mental
Si un alto porcentaje de consultas por depresión o ansiedad en mujeres entre 38 y 60 años esconden el quiebre de años de enmascaramiento sostenido ¿Cuántos diagnósticos tardíos de autismo continúan escapándose en esa franja etaria?
Referencias
Benevides et al. (2024); Brady, Jenkins, Gamble-Turner, Moseley, Janse van Rensburg & Matthews (2024); Craddock (2024); Crider & Pillai (2017); Hernandez & Brinton (2019); Hwang, Lee, Kim & Kwon (2020); Jenkins et al. (2024); Karavidas & de Visser (2021); Lai et al. (2017); Moseley, Druce & Turner-Cobb (2020); Moseley & Gamble-Turner (2026), Attwood, Garnett (2026) Workshop Menopause and autism. Workshop Ageing and autism.